A finales de 2011, con una barriga que ya dejaba ver que Yago crecía dentro de mí, empecé a coser, ilusionada con hacerle cosas a mi pequeño y con la vista en un futuro cercano y en la necesidad de sostenerme económicamente, pues la maternidad vino de la mano del desempleo.

Lo que al principio fue miedo, pronto lo entendí como oportunidad. Lo que realmente deseaba era poder acompañar a mi hijo, trabajar en casa y tenía que encontrar la manera de hacerlo posible.

Me propuse gestar una ilusión, soñé grande y con fuerzas y despacito: nació… y se llamó… LUNARES Y LIMONES.

Nació, como nace un bebé, tras soñarlo, gestarlo y parirlo. Casi como un segundo hijo, con el mismo amor, y lo fuí alimentando con dedicación, constancia y confianza. 

Mientras Yago aprendía a caminar y Lunares y Limones apenas gateaba… nació Gael! Ahora miro atrás y no sé muy bien cómo lo hice, pero han pasado más de 7 años y crecen, y crecen rebosantes de Amor y Vida

Si algo puedo aseguraros es que lo que hago, lo hago con pasión. Cada creación lleva un poco de mí, de mi esencia y energía, de mi tiempo y mis ganas, de la perspectiva desde la que veo los colores, lo pequeñito, eso que hay detrás de todo y que sólo hay que mirar con ganas para encontrarlo y disfrutarlo.

Gracias a mis pequeños, que son mi gran inspiración. Gracias a mis amigas y amigos por vuestra ayuda en tantas cuestiones y a todas y cada una de las personas que contactáis conmigo y me transmitís que os llega algo más que un producto.

Nunca pensé que este proyecto me pudiera dar tanto y permitirme conocer a personas maravillosas que hoy en día forman parte de mi vida.